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martes, 19 de noviembre de 2013

PERDER EL EQUILIBRIO ES PARTE DEL EQUILIBRIO




Una frase que puede tener muchos significados. Yo le encontré uno en especial, y lo hice hasta hace poco, porque cuando escuché esta frase en la película “COMER, REZAR Y AMAR”, no la entendí. Y de verdad que he visto la película como unas veinte veces, sí, lo sé, suena loco pero no me enfada.

Comprendí que para tener un equilibrio se necesita de conocimiento, pero estoy hablando de un conocimiento interior, del alma. Un conocimiento de tu persona, de tu esencia. Es desde ahí donde parte el adquirir un equilibrio autentico. Y es aquí donde entra esta frase. ¿Qué necesitamos para adquirir un conocimiento hablando de nuestra persona? Pues experiencias, acontecimientos, vivencias.

Muchas veces nuestras vivencias son dolorosas, no tan gratas, pero indudablemente con mucho material para aprender. Perder el equilibrio es necesario para adquirir nuevos conocimientos, crecer, madurar… y quién sabe si para establecerte un concepto diferente de lo que significa equilibrio para ti. Tenemos la capacidad de reinventarnos constantemente, de mejorar, de superarnos día con día y esto se logra cuando nos atrevemos a vivir la vida con todo y todo, con aquello que nos encanta como con aquello que no nos encanta, sin temor de pasar por algo poco soportable, pues eso precisamente que tememos es lo que más nos puede enseñar sobre nuestras cualidades y fortalezas.

Esta es mi percepción. Si pierdes el equilibrio agradece tu nueva lección, aprende de ella, supérala y crece.

“SE NECESITA PRECISAMENTE PERDEL EL EQUILIBRIO PARA ADQUIRIRLO”

(Ya se dieron cuenta que casi siempre traigo estas botas, es que en verdad las amo, son mis favoritas en todo el mundo)

Kisses & Love
Jen. 

lunes, 14 de octubre de 2013

¿POR QUÉ NO NOS ECHAMOS PORRAS COMO LO HACEMOS CON OTROS?




Este fin de semana que pasó me di cuenta de una cosa que hacemos muchos de nosotros y que antes no lo había visto. Es de esas veces que te cae el veinte de algo que estuvo ahí siempre, y que quizá te das cuenta de ello cuando estás en un punto en el que buscas respuestas a preguntas que no has podido contestar. Para no hacer el cuento largo, ahora que fue le partido de México y la pelea de Márquez encontré a muchos seguidores apasionados, entregando el corazón y el apoyo incondicional a sus “gallos”, enojándose cuando se hacía una injusticia dentro de la cancha o el ring, exigiendo a voz alzada un buen desempeño a los protagonistas de esa noche. Vivían un momento apasionante y cargado de energía que les regalaban sin ningún reproche o enojo. 

Pero… ¿Qué sucede cuando se trata de nosotros, cuando se trata de nuestras travesías, emprendimientos… nuestras “cosas importantes”?, honestamente no somos igual de entregados, apasionados, efusivos y exigentes con nosotros mismos. Y me pregunto con verdadera sorpresa y espanto Por qué??????? ¿Por qué no somos en nuestra propia vida como lo somos detrás de un televisor o en las gradas de una cancha? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo tomar tan enserio nuestros retos o compromisos como lo hacemos con un equipo? Inclusive con nuestros amigos, tendemos a tratar de animarlos todo el tiempo, pero por lo regular somos incapaces de hacerlo para nosotros mismos.

Y no es que esté mal que tengamos gusto por apoyar a equipos o personas que representan a nuestro país, pero, qué tan continuamente nos consideramos héroes de nuestras propias vidas así como se consideran héroes a los futbolistas, qué tan seguido nos echamos porras como lo hacemos al ver a un Márquez o a una selección. No estaría mal también considerarnos ídolos de nuestra vida.

Quizá si imprimiéramos el mismo empeño, coraje y nos echáramos las mismas porras a lo que nos decidimos a emprender podríamos lograr grandes y mejores resultados de los que hasta ahora hemos tenido.

Kisses & Love
Jen. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

TÚ TAMBIÉN TIENES MOMENTOS EXTRAORDINARIOS






Quizá muchas veces estamos demasiado ocupados para prestar atención a cosas que a simple vista parecen pequeñas o insignificantes y que en realidad tiene un tremendo valor personal.  
En una ocasión bajando de mi cuarto a la cocina, me topé con un visitante poco común y bastante inmóvil. Cuando me acerque a ver la pequeña mancha que había en un escalón vi como un palito... ¡Sí un palito!, algo no andaba bien pues no tenía forma, el color obscuro de las escaleras impedía que me diera cuenta que tenía en frente de mi un colibrí. Inmediatamente me acerqué y lo tomé delicadamente, lo primero que pensé es que mi perra lo había lastimado, pues parecía que tenía afición por perseguir a los pajaritos y chuparlos, “algo parecido a silvestre”. Al tratar de inspeccionarlo voló de mi mano y quedó prendido de las cortinas del comedor, por suerte no estaba lastimado ni chupado, pero me pude dar cuenta que no volaba como normalmente lo hacía un colibrí, así que lo tomé de nuevo entre mis manos y le llamé a mi papa. Él me dijo que no lo dejara volar fuera de la casa porque las aves de noche no ven y corría peligro, y respecto a que no volaba como acostumbran hacerlo, me sugirió que le acercara agua con azúcar. Seguí las indicaciones al pie de la letra, y para mi sorpresa el realmente tomaba del agua... fue asombroso ver como lo hacía paradito en la orilla de una taza, muy bien portadito sin volar. Ahora faltaba resolver el hecho de que no lo podía dejar libre. Tomé una caja de zapatos, le puse una pequeña toalla en el fondo, sobre de ella acomodé un pequeño molde con agua y azúcar, me subí a mi cuarto, dejé la caja en el buró que está a un costado de mi cama y puse al colibrí adentro de ella. El quietecito sólo se limitó a subirse al borde del molde, como lo había hecho con la taza, y ahí se quedó quieto. Cerré mi cuarto y me dispuse a dormir. La verdad es que no pude hacerlo, me despertaba continuamente para saber si él estaba bien y si seguía vivo.A la mañana siguiente me desperté y rectifique que siguiera con vida, para mi tranquilidad así era. Lo tomé en mis manos, le agradecí por visitarme y lo lleve a la terraza, en donde le di un beso y lo deje libre. Ahora si volaba con la rapidez con la que lo hacen.Recapitulando los hechos, me di cuenta que era tremendamente afortunada. Yo había tenido la fortuna de tener uno de esos animalitos en mis manos, esos que dicen que es difícil de tocar ¡Yo tuve el privilegio de tenerlo en mi manos y que durmiera en mi cuarto! 

Con esto quiero decir que  me di cuenta que en nuestra vida hay momentos extraordinarios, aunque a simple vista sean ordinarios no lo son. A veces por las preocupaciones, los enojos, el estrés y muchas cosas más dejamos de maravillarnos del mudo que nos rodea, Paulo Cohelo nos deja una excelente reflexión en su libro “El Alquimista”, podemos tener objetivos que nos demanden atención pero eso no implica que dejemos de observar lo hermoso que nos abraza día con día.Esos momentos nos hacen creer de cierta manera en que las cosas buenas nos pasan a cada instante, sólo que debemos saber apreciarlas, abrir bien los ojos a lo hermoso, enigmático, sorpresivo e inesperado que nos sucede. 

Estoy segura de que tú tienes tus momentos EXTRAORNIDARIOS todos los días.Esos momentos nos hacen creer de cierta manera en que las cosas buenas nos pasan a cada instante, sólo que debemos saber apreciarlas, abrir bien los ojos a lo hermoso, enigmático, sorpresivo e inesperado que nos sucede. 
kisses & love
Jen.