lunes, 10 de marzo de 2014

VEREDICTO FINAL: ¡INOCENTES!



Hace unos días leí una frase que decía “Las personas que más queremos tienen una capacidad enorme de desilusionarnos” y entonces ahí estaba yo, haciendo una lista extensa de las personas que me habían lastimado, desilusionado o decepcionado, en mi caso era cierto lo que leía, y creo que el de muchas y muchos de ustedes también. Parecía algo raro encontrar que esas personas eran justamente a las que más tenía estima y cariño.

¿Pero eran verdaderamente culpables? O ¿Existía una pequeña o quizá enorme posibilidad de que fueran inocentes? Era la segunda pregunta que campaneaba en mi cabeza. No, no y no, me niego a pensar que los demás tienen la culpa de nuestras desdichas, siempre lo he pensado, y ahora no debía ser la excepción. No era necesario estar ante un jurado para dar el veredicto de que esas personas eran total y absolutamente inocentes.

Si antes hubiera dado el tiempo a este tema habría ahorrado lágrimas, corajes, tristezas y dramas. No es que esas personas a las que tenemos más aprecio tuvieran una capacidad o don para lastimarnos, es que nosotros nos volvimos exigentes con ellas, elevamos nuestras expectativas, como si nuestros sentimientos fuera como las acciones cotizando, entre mejor sea la empresa más caras, entre mayor nuestros sentimientos más caro es para los demás tenerlos en tregua y satisfechos.

Mientras más queremos a alguien más la idealizamos, más buscamos que sea como quisiéramos, más queremos que cumpla nuestras demandas, más le exigimos por temor a que tenga defectos, manías, maneras de ser que nos molesten o lastimen. Pero ¡por favor!, el cariño no es un trueque entre la perfección de alguien más por la entrega total de nosotros.


Es muy probable que se pueda disminuir la tendencia a salir heridos de amistades o noviazgos si estamos dispuestos a dejar de exigir tanto a los que queremos y dejar de tomarnos todo personal. Las personas se equivocarán y cometerán errores y es ahí cuando nos daremos cuenta si nuestro amor es puro, capaz de entender que son seres humanos con debilidades y distintas percepciones y no robots a nuestro servicio para mantener nuestra tranquilidad emocional.  

Jen.

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