Este fin de
semana que pasó me di cuenta de una cosa que hacemos muchos de nosotros y que
antes no lo había visto. Es de esas veces que te cae el veinte de algo que
estuvo ahí siempre, y que quizá te das cuenta de ello cuando estás en un punto
en el que buscas respuestas a preguntas que no has podido contestar. Para no
hacer el cuento largo, ahora que fue le partido de México y la pelea de Márquez
encontré a muchos seguidores apasionados, entregando el corazón y el apoyo
incondicional a sus “gallos”, enojándose cuando se hacía una injusticia dentro
de la cancha o el ring, exigiendo a voz alzada un buen desempeño a los protagonistas
de esa noche. Vivían un momento apasionante y cargado de energía que les
regalaban sin ningún reproche o enojo.
Pero… ¿Qué sucede cuando se trata de
nosotros, cuando se trata de nuestras travesías, emprendimientos… nuestras
“cosas importantes”?, honestamente no somos igual de entregados, apasionados,
efusivos y exigentes con nosotros mismos. Y me pregunto con verdadera sorpresa
y espanto Por qué??????? ¿Por qué no somos en nuestra propia vida como lo somos
detrás de un televisor o en las gradas de una cancha? ¿Por qué nos cuesta tanto
trabajo tomar tan enserio nuestros retos o compromisos como lo hacemos con un
equipo? Inclusive con nuestros amigos, tendemos a tratar de animarlos todo el
tiempo, pero por lo regular somos incapaces de hacerlo para nosotros mismos.
Y no es que
esté mal que tengamos gusto por apoyar a equipos o personas que representan a
nuestro país, pero, qué tan continuamente nos consideramos héroes de nuestras propias
vidas así como se consideran héroes a los futbolistas, qué tan seguido nos echamos
porras como lo hacemos al ver a un Márquez o a una selección. No estaría mal
también considerarnos ídolos de nuestra vida.
Quizá si imprimiéramos
el mismo empeño, coraje y nos echáramos las mismas porras a lo que nos
decidimos a emprender podríamos lograr grandes y mejores resultados de los que
hasta ahora hemos tenido.
Kisses &
Love
Jen.


No hay comentarios:
Publicar un comentario