
A veces sentimos una autentica
frustración cuando de pronto un día nos
preguntamos ¿Soy feliz realmente? y
descubrimos que no sabemos contestar esa pregunta, o en el peor de los casos
que no sabemos si nuestra respuesta es en verdad sincera.
Yo
también he sentido muchas veces que miento o que simplemente no se responderme,
pero es porque estamos acostumbrados en basar la felicidad en una vida sin
problemas, sin aprietos, sin errores, inclusive sin esfuerzos.
Yo misma
he buscado que mi vida sea perfecta, que sea libre de todo problema, y encontré
que estaba equivocada. No puedo pretender vivir así, esto es ¡descabellado! La
felicidad es una simple elección. No proveniente de ningún factor material o
externo. Proviene de mí, emana de mi elección por sentirla, por vivirla, por
gozarla. Puedo hacer que aparezca y desaparezca a mi antojo, depende de mí y
sólo de mí.
La
felicidad jamás será la ausencia de los problemas, es más bien un acto de amor
propio, un deber hacia nosotros mismos, sin reglas ni condiciones. La clave de
poder expresar, abrigar, sentir la felicidad es que entendamos que esta no es
el síntoma o el resultado de una vida sin problemas. Para ser feliz hay que
atrevernos, hay que ser osados, hay que valorarnos, hay que sentirnos
grandiosos.
Esto
es lo que la felicidad representa para Matthieu Ricard, considerado uno
de los hombres más felices del mundo.
“La felicidad es tan importante que determina la calidad de
cada instante de la vida. No es meramente una sensación de placer, sino una sensación
profunda de serenidad y realización, un estado que impregna y subyace a todos los
estados emocionales y a todas las alegrías y penas que se atraviesan en el
camino"
Así que ya sabes…
¿QUIERES SER FELIZ? Pues atrévete a serlo, así de fácil.
Kisses & Love
Jen.
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