lunes, 28 de octubre de 2013

NUNCA SERÉ DEMASIADO GRANDE COMO PARA DEJAR DE DIVERTIRME.

 


No les ha pasado que a veces se quedan mirando maravillados a los niños que juegan en el parque bien divertidos ellos, o que ven a un niñito enseñándose andar en patines y que lo ves como pierde el equilibrio o se las ve negras para frenar sus patines. O no falta la niña que la bici se le va de un lado a otro porque no la puede controlar muy bien, como cuando nos pasaba a nosotros. O que están un par de hermanitos tratando de buscarle figuras a las nubes. Yo una vez cuando iba con mi hermana y papa en el auto vi una nube con una forma de mujer levantándose de su cama y gritando… aaaaa y un despertador estaba al lado, aún tengo esa imagen congelada en mi mente, y cada que me acuerdo me da risa.

Cuando yo veo a esos niños me da nostalgia… pero no del pasado, me da nostalgia que ya no lo haga, que ya no busque nuevas cosas para divertirme como antes, que porque según esto “ya soy grande”, dejé atrás lo que me llenaba de alegría. Aunque sea una adulta quién dijo que no puedo divertirme como niña, que no puedo hacer lo que hacía de niña, es cierto que las prioridades cambian y que los enfoques también, pero regresar menudo a mis diez años creo que sería sensacional y muy pero muy reconfortante.

A mí alrededor escucho decir que “uno ya está grande para andar con esas cosas”, pero me rehúso a creer esto. Nunca seré demasiado grande para dejar de divertirme como cuando niña. Ya no quiero dejar arrumbada la bici, los patines, los juegos de mano, brincar a la soga, juagar resorte, brincar en el charco que se hace en la esquina de la casa, y ahora mejor porque nadie me regaña por hacerlo, ver figuras en el cielo. Una vez que le dije a un amigo que veía un cocodrilo en las nubes me dijo: “¿estás fumada?” y claro que la siguiente semana fui el bufón de mis amigos por lo que hice. Y ese cocodrilo fue el último que vi arriba, quizá por la burla que me hicieron. Ahora pensándolo detenidamente, nunca he visto a un niño buscar figuras porque esté fumado. Yo permití… SÍ, PERMITÍ que el temor a la burla y a lo que dijeran los demás me alejara de divertir a mi niña que llevo dentro.

Ya no quiero sólo sentarme a ser un observador de las alegrías que se viven de pequeño, quiero vivirlas de nuevo, realmente hacerlo. Si las personas que me rodean se les hace estúpido, tonto, de niñitos, sin sentido que en ocasiones regrese a mi niñez es su percepción, no la mía, y lo más importante, con quien quiero estar bien es con la pequeña Jeny que siempre anda brincando y chacoteando dentro de mí.

Kisses & Love

Jen.

2 comentarios:

  1. amiga no habia visto este blog.. mil felicidades... te adoro y admiro amiga :)

    ResponderEliminar
  2. Gracias!!!!!! sabes que lo mismo para ti. :D Me hace feliz que lo leas!!!!

    ResponderEliminar