Voy abrir este post con una anécdota. Ya ven que en mi face
les presenté mi diploma por una charla motivacional y sobre el gusto de
escribir que impartí a unos chavos de una prepa.
Pues bien, cuando acepté dar
esta platica lo hice sin pesarlo antes, una verdadera novedad en mí, porque
todo lo quiero pensar, de hecho no se en que momento deje de aventurarme tanto
y de manera espontánea. Bueno, el punto es que no sé por qué ni si quiera lo
medité, dije “Si”, cuando llegó el día y entré a la escuela, y más cuando estaba
entrando en la biblioteca me puse súper nerviosa, como siempre, me empezaron a
temblar las manos y la voz se me cortaba… de risa!!!
Pero cuando comencé la plática todo aquel nervio y tembladera
se fueron, se esfumaron. Pasé dos horas tan pero tan gusto, disfrutando de
aquella platica, el tiempo se fue como el agua. Y con esta experiencia me di
cuenta de una cosa.
Hay que disfrutar de cualquier experiencia y sensación que
tengamos porque es única e irrepetible. Posiblemente me vuelva a pasar que me
ponga nerviosa, pero no será igual, la sensación cambiará, cada vez que me pongo
nerviosa es diferente, mi dialogo mental para tranquilizarme también lo es. Y
aunque uno quiera y tenga como objetivo cambiar para bien, como yo el hecho querer
dejar de ponerme tan nerviosa, creo que es importante no reclamarnos,
presionarnos, frustrarnos por sentir lo que sentimos, la habilidad de afrontar
las experiencias de una manera más placentera se manifiesta con el tiempo y la
práctica.
Mientras vamos directo al cambio, podemos disfrutar de lo que
nos acontece, de las sensaciones que tenemos, porque son los recuerdos que nos
quedarán de la transformación que nos atrevimos a emprender, de lo que decidimos
cultivar para progresar.
Kisses & Love
Jen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario